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¿Qué hace que un catálogo de datos sea «inteligente»? N.º 5: la experiencia del usuario

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Resumen

  • Un catálogo de datos inteligente debe ofrecer una experiencia de usuario que fomente su adopción entre distintos tipos de usuarios.
  • Los dos grupos principales de usuarios son los creadores de metadatos (administradores de datos) y los usuarios de metadatos (usuarios empresariales y técnicos).
  • La adopción resulta difícil porque el uso suele ser esporádico, las necesidades de los usuarios varían y muchos de ellos no comprenden las complejas estructuras de los catálogos.
  • Una solución práctica consiste en separar las interfaces para expertos y para usuarios, de modo que la gestión y la exploración del catálogo se conviertan en experiencias distintas.
  • Un catálogo verdaderamente inteligente debe adaptar la jerarquía de la información y las rutas de navegación a los distintos roles y perspectivas de los usuarios.

Un catálogo de datos recopila enormes cantidades de información muy diversa, y su volumen crecerá de forma exponencial. Esto planteará dos retos importantes:

  • ¿Cómo alimentar y mantener el volumen de información sin triplicar (o más) el coste de la gestión de metadatos?
  • ¿Cómo encontrar los conjuntos de datos más relevantes para cualquier caso de uso concreto?

Un catálogo de datos debe ser «inteligente» para responder a estas dos preguntas, con características tecnológicas y conceptuales inteligentes que vayan más allá de la mera integración de algoritmos de IA.

En este sentido, hemos identificado cinco ámbitos en los que un catálogo de datos puede ser «inteligente», la mayoría de los cuales no implican el aprendizaje automático:

  1. Metamodelado
  2. El inventario de datos
  3. Gestión de metadatos
  4. El motor de búsqueda
  5. Experiencia del usuario

Un catálogo de datos también debe ser inteligente en cuanto a la experiencia que ofrece a sus distintos grupos de usuarios. De hecho, uno de los principales retos que plantea la implantación de un catálogo de datos es su nivel de aceptación por parte de aquellos a quienes va dirigido: los consumidores de datos. Y la experiencia del usuario desempeña un papel fundamental en esta adopción.

Experiencia de usuario en el catálogo de datos

El objetivo fundamental de la experiencia de usuario es identificar los perfiles de usuario cuyo comportamiento y objetivos queremos reproducir para ofrecerles una interfaz gráfica fluida y eficiente. Definir con precisión estos perfiles en un catálogo de datos supone todo un reto: se trata de una herramienta universal que aporta valor añadido a cualquier empresa, independientemente de su tamaño, en todos los sectores de actividad y en cualquier parte del mundo.

En lugar de intentar crear perfiles de usuario difíciles de definir, es posible abordar la situación centrándose en la cuestión de la adopción de la catalogación de datos. En este sentido, hay dos grupos de usuarios que destacan:

  • Metadatos Los productores que alimentan el catálogo y supervisan la calidad de su contenido; a este grupo se le suele denominar «gestores de datos».
  • Metadatos Los que utilizan el catálogo para satisfacer sus necesidades empresariales; bueno, los llamaremos «usuarios».

Por supuesto, estos dos grupos no están totalmente desvinculados entre sí: algunos gestores de datos también serán usuarios.

Los retos de la implantación de un catálogo en toda la empresa

El verdadero valor de un catálogo de datos reside en su adopción a gran escala por parte de un grupo considerable de usuarios de (meta)datos, y no solo por parte de los especialistas en gestión de datos.

El grupo de usuarios de datos es muy diverso. Incluye a expertos en datos (ingenieros, arquitectos, analistas de datos, científicos de datos, etc.), profesionales del ámbito empresarial (jefes de proyecto, directores de unidades de negocio, jefes de producto, etc.) y responsables de cumplimiento normativo y de riesgos. Y, en términos más generales, es probable que todos los responsables operativos utilicen los datos para mejorar su rendimiento.

La adopción del Catálogo de datos por parte de los usuarios suele verse ralentizada por las siguientes razones:

  • El uso del catálogo de datos es esporádico. Los usuarios inician sesión de vez en cuando para obtener respuestas muy concretas a consultas específicas. Rara vez tienen el tiempo o la paciencia necesarios para superar la curva de aprendizaje de una herramienta que solo van a utilizar de forma periódica; pueden pasar semanas entre un uso y otro del catálogo.
  • No todo el mundo tiene la misma postura respecto a los metadatos. Algunos se centrarán más en los metadatos técnicos, otros prestarán especial atención a los retos semánticos y otros podrían estar más interesados en los aspectos organizativos y de gobernanza.
  • No todo el mundo comprenderá el metamodelo ni la organización interna de la información del catálogo. Es fácil que se sientan abrumados por una avalancha de conceptos que les parezcan ajenos a sus necesidades cotidianas.

El Smart Data Catalog pretende superar estos obstáculos con el fin de acelerar la adopción del catálogo. A continuación se explica cómo la plataforma Actian Data Intelligence Platform hace frente a estos retos.

Cómo la plataforma de inteligencia de datos de Actian facilita la adopción de catálogos

La primera solución es la interfaz gráfica. La curva de aprendizaje de los usuarios debe ser lo más corta posible. De hecho, el usuario debería poder empezar a utilizarla sin necesidad de formación alguna. Para que esto sea posible, hemos tomado una serie de decisiones.

La primera opción consistía en ofrecer dos interfaces diferentes, una para los gestores de datos y otra para los usuarios:

Studio: La herramienta de gestión y supervisión del contenido del catálogo: una herramienta especializada destinada exclusivamente a los responsables de datos.

Explorador: Ofrece a los usuarios la experiencia de búsqueda y exploración más sencilla posible.

Nuestro enfoque se ajusta a los principios de facilidad de uso de las soluciones de mercado, que son los especialistas reconocidos en la gestión de catálogos (en sentido general). Estas soluciones suelen ofrecer dos aplicaciones. La primera, una solución de «back office», permite al personal del mercado (o a sus socios) alimentar el catálogo de la forma más automatizada posible y controlar su contenido para garantizar su calidad. La segunda aplicación, destinada a los consumidores, suele adoptar la forma de una página web de comercio electrónico y permite a los usuarios finales buscar artículos o explorar el catálogo. Studio y Explorer reflejan estas dos funciones.

La información se clasifica en función del cargo que ocupa el usuario dentro de la organización.

Nuestra segunda opción se encuentra todavía en fase experimental y consiste en adaptar dinámicamente la jerarquía de la información del catálogo en función de los perfiles de los usuarios.

Este reto de la jerarquía de la información es lo que diferencia un catálogo de datos de un catálogo tipo «marketplace». De hecho, la jerarquía de la información de un catálogo de datos depende de la función operativa del usuario. Para algunos, la información más relevante de un conjunto de datos será de carácter técnico: ubicación, seguridad, formatos, tipos, etc. Otros necesitarán conocer la semántica de los datos y su linaje empresarial. Otros, a su vez, querrán conocer los procesos y controles que impulsan la producción de datos, ya sea por motivos de cumplimiento normativo o por consideraciones operativas.

El Catálogo de Datos Inteligente debería poder ajustar dinámicamente la estructura de la información para adaptarse a sus diferentes perspectivas. 

El último reto que queda por resolver es la forma en que se organiza la información en el catálogo mediante rutas de exploración por temas (algo similar a la clasificación en un mercado). Es difícil encontrar una estructura que satisfaga a todo el mundo. Algunos explorarán el catálogo siguiendo criterios técnicos (sistemas, aplicaciones, tecnologías, etc.). Otros lo harán desde una perspectiva más funcional (ámbitos de negocio) y otros, desde un punto de vista semántico (a través de glosarios empresariales, etc.).

El reto de conseguir que todo el mundo se ponga de acuerdo en una única clasificación universal nos parece insuperable. El Smart Data Catalog debe ser adaptable y no debe exigir a los usuarios que comprendan una clasificación que no tiene sentido para ellos. En definitiva, la experiencia del usuario es uno de los factores de éxito más importantes para un catálogo de datos.

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