Resumen

  • Los sistemas informáticos convencionales, diseñados para condiciones de mercado predecibles, tienen dificultades para hacer frente a perturbaciones empresariales rápidas y sin precedentes.
  • Los circuitos de retroalimentación rígidos y las herramientas de información tradicionales fallan cuando el comportamiento de los clientes, las cadenas de suministro y las demandas del mercado cambian de la noche a la mañana.
  • La implementación de la toma de decisiones en tiempo real (RTDM) permite a las organizaciones recopilar, agregar y analizar datos volátiles con rapidez y precisión.
  • Las empresas con un alto grado de madurez en materia de transformación digital pueden adaptarse rápidamente utilizando análisis en tiempo real para innovar en tiempos de crisis.

Decir que el clima empresarial y las condiciones del mercado actuales son difíciles es casi tan poco expresivo como decir que una babosa del plátano no es precisamente rápida. Tomar las decisiones correctas con demasiada lentitud o las decisiones equivocadas con demasiada rapidez puede tener consecuencias igualmente negativas.

En determinados sectores, como el comercio minorista, los viajes y la hostelería, o en el caso de las pequeñas empresas sin liquidez ni líneas de crédito significativas, la pandemia de la COVID-19 ha provocado una oleada de dificultades financieras, independientemente del tamaño de la empresa o del sector al que pertenezca.  El único enfoque lógico es tomar las mejores decisiones posibles con la información de la que se dispone. En otras palabras, como diría Donald Rumsfeld: «Se va a la guerra con el ejército que se tiene, no con el que se desearía tener». Para las organizaciones actuales, nuestro armamento es la tecnología de la información y, se podría argumentar, cuanto mayor sea el grado de transformación digital que se haya alcanzado, mayor será el «impacto y el asombro» que se pueda proyectar.

En condiciones normales, las empresas actuales tienen mucha más visibilidad que nunca sobre sus procesos de negocio, las competencias de sus empleados y el conocimiento de sus clientes. La automatización, la generalización de los recursos informáticos, la democratización del acceso a las aplicaciones y el intercambio de datos han hecho que todas las empresas, salvo los pequeños negocios familiares, sean mucho más ágiles que en cualquier otro momento del pasado. Pero aquí está el quid de la cuestión: toda la inversión en TI destinada a la automatización, el mayor nivel de productividad y conocimientos de la plantilla actual gracias al uso de la tecnología, la vasta cadena de suministro global y los ecosistemas B2B especializados prosperan gracias a la certidumbre empresarial; la «disrupción» es una palabra tabú.

Vale, quizá creas que te gusta esa palabra porque trabajas en el sector tecnológico. Pero cuando hablamos de «disrupción», normalmente nos referimos a un progreso técnico saludable, que sustituye de forma pragmática y sistemática a la tecnología antigua y obsoleta a lo largo de meses o años. Lo siento, frikis (se necesita ser uno para reconocer a otro), los huracanes de categoría cinco y los tornados, las guerras comerciales y los conflictos armados, la inestabilidad política y —como todos estamos viviendo ahora— las pandemias, no son disrupciones saludables.

En consecuencia, nuestras importantes y sostenidas inversiones en TI —nuestro arsenal— se amoldan a las necesidades diarias de los procesos empresariales, perfeccionadas a lo largo de décadas de retroalimentación y adaptación a las condiciones del mercado y a un entorno empresarial normal. De hecho, incluso nuestra retroalimentación y adaptación a nuestros procesos empresariales, a la interacción con los clientes, a la formación de nuestra plantilla —prácticamente todo— se lleva a cabo dentro de estas limitaciones.  La forma en que determinamos si nuestros resultados empresariales son los esperados y si las tecnologías de la información han sido de ayuda se basa en el uso que hacemos de las herramientas de inteligencia empresarial, visualización y generación de informes.

Los desastres naturales y los provocados por el hombre (sí, incluso la combinación de ambos) generan incertidumbre en los mercados. Las interrupciones en la actividad empresarial que provocan, a su vez, dan lugar a situaciones en las que puede ser necesario ajustar cualquier aspecto de tu negocio: la interacción con los clientes, las cadenas de suministro, la gestión de la plantilla, la evaluación del riesgo crediticio… y la lista sigue.

Por desgracia, los circuitos de retroalimentación cerrados y, me atrevería a decir, rígidos que utilizáis habitualmente para la evaluación no están a la altura, porque las cosas están cambiando demasiado rápido, de formas que nunca antes habíais visto. Pensad, por ejemplo, en los préstamos bancarios a pequeñas empresas que no tienen créditos con vuestro banco, o en la compra compulsiva de mantequilla de cacahuete en un código postal, pero de papel higiénico en otro… ¡Olvidadlo! ¡En todas partes!

Recopilar, agregar y analizar los datos adecuados con rapidez y precisión resulta difícil en estas circunstancias, ya que tu cartera de herramientas está pensada para la actividad empresarial convencional, no para la gestión de crisis. Sin embargo, es precisamente en estas circunstancias cuando necesitas capacidades estratégicas de toma de decisiones en tiempo real (RTDM) para guiar a tu empresa a través de la crisis.

Ahora que he captado vuestra atención, espero que, durante las próximas semanas, leáis el resto de esta serie de seis partes, en la que desarrollaré y detallaré una hoja de ruta para las capacidades estratégicas de la toma de decisiones en tiempo real:

  1. ¿Por qué es necesario tomar decisiones en tiempo real en épocas de incertidumbre en los mercados y, en realidad, en qué consiste?
  2. ¿Debería aprovechar o dejar de lado los sistemas informáticos convencionales que utilizo en mi día a día empresarial?
  3. La nube es clave para la toma de decisiones en tiempo real, pero, aunque es necesaria, no basta para desarrollar capacidades estratégicas.
  4. En períodos de incertidumbre en los mercados, las organizaciones que se encuentran en una fase más avanzada de su curva de madurez en materia de transformación digital están mejor preparadas para aplicar la toma de decisiones en tiempo real.
  5. El lado positivo de la toma de decisiones en tiempo real en períodos de incertidumbre en los mercados: la innovación.

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