¿La gobernanza de datos, una prioridad reforzada para las empresas en 2021?
Resumen
- La gobernanza de los datos se ha convertido en una prioridad estratégica debido al enorme crecimiento de los datos y a la transformación digital.
- Garantiza la calidad, la fiabilidad y la seguridad de los datos, así como su uso eficaz en toda la organización.
- Entre los principales retos se encuentran la eliminación de los silos de datos y facilitar el acceso a todos los usuarios de la empresa.
- Una gestión eficaz requiere contar con las personas adecuadas, normas claras y una sólida coordinación organizativa.
- Crear una cultura de datos y garantizar la seguridad y el cumplimiento normativo son fundamentales para el éxito a largo plazo.
Ante la creciente necesidad de transformación digital y el potencial de las soluciones informáticas, el papel de los datos en las estrategias empresariales está cobrando una importancia cada vez mayor. Una realidad que convierte el concepto de gobernanza de datos en una prioridad ineludible. A continuación, echamos la vista atrás a un reto que seguirá siendo crucial en 2021.
Con la creciente importancia de las nuevas tecnologías, las empresas se encuentran en una encrucijada. Por un lado, recopilan y generan enormes volúmenes de datos. Por otro lado, deben ser capaces de aprovechar todo el potencial de esos datos para adaptarse a sus mercados en tiempo real.
¿Cuál es el reto? Implementar estrategias sólidas de gobernanza de datos para garantizar no solo la exactitud y la pertinencia de los datos, sino también su fiabilidad y seguridad.
Pero el reto no acaba ahí. También deben proporcionar a sus equipos, a nivel interno, la información que necesitan para cumplir sus misiones. Según las estimaciones publicadas en el «Digital Economy Compass 2019» de Statista, el volumen anual de datos generados en todo el mundo se ha multiplicado por más de veinte entre 2010 y 2020 y ha alcanzado los 50 zettabytes este año. 50 zettabytes: eso equivalen a 500 millones de discos duros de 100 TB. Una cifra vertiginosa, que no hace más que ilustrar la importancia de definir una verdadera política de gobernanza de datos.
La cuestión no se limita a una simple preocupación por el almacenamiento o la seguridad, sino también, y sobre todo, por el aprovechamiento de los datos. Un aprovechamiento que permite a la empresa desarrollar un activo valioso para facilitar la vida cotidiana de sus equipos y la satisfacción de sus clientes.
Gartner afirmó:«La incertidumbre que trajo consigo el año 2020 nos acompañará durante muchos años más. Pero la disrupción conlleva una enorme oportunidad, no solo para retomar lo que solíamos hacer, sino para abrir nuevos caminos. Los líderes en datos y análisis que prosperen diseñarán y pondrán en práctica una estrategia que acelere el cambio, fomente la resiliencia y optimice el impacto en el negocio».
Introducción a la gobernanza de datos
Ya nadie pone en duda la importancia de una política de gobernanza de datos. La crisis de la COVID-19 es un claro ejemplo de ello. Los datos sanitarios son fundamentales para controlar la epidemia y cuando no se aplica adecuadamente, las consecuencias pueden ser desastrosas.
En sentido estricto, la gobernanza de datos es la gestión global de la disponibilidad, la usabilidad, la integridad y la seguridad de los datos que se utilizan en una organización. Pero detrás de este principio se esconden los hechos… y las dificultades organizativas o técnicas. Dentro de una empresa, la definición de una política adecuada de gobernanza de datos debe recaer en las personas adecuadas. El equipo encargado de la política de gobernanza de datos garantiza el establecimiento de normas, el uso y la integración de los datos entre proyectos, ámbitos y sectores de negocio… una misión exigente que requiere afrontar retos complejos.
Cómo afrontar los retos actuales en materia de gobernanza de datos
Dado que los datos ocupan un lugar fundamental en la vida de una empresa, resulta más esencial que nunca eliminar los silos que, con demasiada frecuencia, impiden un uso óptimo de los mismos. Este es precisamente el núcleo de un proyecto de gobernanza de datos: garantizar que los datos se conviertan en información valiosa. Un reto que implica democratizar el acceso a los datos para perfiles ajenos al ámbito informático.
Todos los departamentos de la empresa deben ser capaces de manipular, aprovechar y analizar los datos.
Para lograrlo, las soluciones implantadas en las organizaciones deben ofrecer una experiencia intuitiva y ergonómica. Pero detrás del intercambio de información, que conlleva la noción de calidad de los datos, se esconde el reto constante de proteger los datos… sobre todo cuando los empleados no se encuentran físicamente en la empresa y acceden a este activo estratégico desde casa, por ejemplo. La gestión de identidades y el cumplimiento de las «mejores prácticas» en materia de seguridad informática deben ser objeto de un apoyo constante. Este apoyo debe ser el complemento inmediato al desarrollo de una cultura interna de gobernanza de datos.
El desarrollo de políticas, procedimientos y prácticas que permitan un control y una protección eficaces de los datos, al tiempo que se mejora la forma en que se gestionan y utilizan, constituye la esencia misma de una política de gobernanza de datos.