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La aparición del Chief Data Officer cafeiniza la integración de datos

La aparición del director de datos Blog

A menudo vemos surgir nuevos puestos relacionados con las tecnologías emergentes. Hoy en día, vemos nuevos títulos como el de director de nube y otros que parecen igual de modernos. Sin embargo, el uso estratégico de los datos en muchas empresas llevó a los responsables a asignar la responsabilidad de la gestión de datos a una sola persona: el director de datos o CDO.

No soy muy partidario de crear puestos basados en tendencias tecnológicas. En su día, tuvimos directores de objetos, directores de PC, directores web, etc. Sin embargo, los datos no son una tendencia. Son sistémicos para cualquier negocio, por lo que centrarse en gestionarlos mejor y de forma centralizada es un paso positivo.

Incorporar un CDO al equipo de TI tiene sentido. La empresa de análisis IDC prevé que el mercado global de tecnología y servicios de big data alcanzará los 23 800 millones de dólares en 2016, mientras que se espera que el mercado de la nube y los servicios en la nube reciba una inversión de 100 000 millones de dólares en 2014. Todos hemos sido testigos de la explosión de datos en las empresas, a medida que el uso de los sistemas de big data comienza a arraigarse, incluida la capacidad de aprovechar finalmente los datos para obtener una verdadera ventaja estratégica empresarial.

La llegada del CDO tiene algunas ventajas para las grandes empresas. Nombramiento de un CDO:

  • Envía un mensaje claro a los responsables de TI de que los datos son estratégicos para el liderazgo corporativo y que están invirtiendo en la gestión y el uso adecuados de esos datos.
  • Proporciona una única entidad para gestionar de forma integral cómo se recopilan, protegen, gestionan y analizan los datos. La empresa ya no almacenará los datos en silos, controlados por distintos departamentos de la compañía.
  • Proporciona un enfoque común para la integración de datos. El CDO gestiona la mayor parte de los datos que deben gestionarse, así como la forma en que los datos fluyen de un lugar a otro.

La función del CDO girará en torno al uso estratégico de los datos empresariales. Muchas empresas lo pondrán en práctica mediante proyectos destinados a implementar la tecnología adecuada, incluidos los nuevos sistemas de big data que gestionan datos estructurados y no estructurados, sistemas de análisis clave y sistemas de integración de datos para romper los silos empresariales.

El uso del análisis de datos es muy interesante, teniendo en cuenta que el análisis de datos consiste en comprender los datos en el contexto de otros datos. Cuando la primera generación de sistemas de almacenamiento de datos salió al mercado hace muchos años, el objetivo era tomar los datos operativos, colocarlos en otro modelo de base de datos y luego dividirlos y segmentarlos para extraer la información necesaria.

Cuando se consideraban los enfoques tradicionales del análisis, los datos solían estar desactualizados, en muchos casos con meses o años de antigüedad. Además, el enfoque consistía en analizar los datos en sí mismos. Podíamos analizar las tendencias operativas, como el aumento o la disminución de las ventas, pero no llegábamos a comprender realmente las razones de esas tendencias.

Lo que faltaba era la capacidad de gestionar los datos en el contexto de otros datos. Un ejemplo sería la capacidad de analizar las tendencias de ventas en el contexto de los indicadores económicos clave, o la capacidad de comprender la recopilación de la eficiencia de la producción en el contexto del salario medio por hora de los trabajadores de la planta. Ahí es donde se encuentran las verdaderas respuestas del análisis de datos. Aunque son complejas y requieren una verdadera ciencia de datos para encontrarlas, la llegada del CDO significa que las verdaderas respuestas estarán, al menos, en el radar de la empresa.

A medida que estos sistemas de análisis estratégico ganan terreno en muchas empresas, quizá con el auge del CDO, también lo hace el interés por la integración de datos. La integración de datos, al igual que las propias bases de datos, existe desde hace muchos años. A medida que nos centramos más en el significado de los datos, en el contexto de otros datos, surge la necesidad de reunirlos.

En el pasado, la integración de datos se consideraba más bien un problema táctico, algo que se resolvía de forma ad hoc utilizando cualquier tecnología que pareciera funcionar en ese momento. Hoy en día, teniendo en cuenta el valor del uso estratégico de los datos, la integración de datos se ha convertido en una práctica recomendada clave y una tecnología habilitadora que permite a la empresa aprovechar eficazmente los datos.

En otras palabras, mientras que antes había mucho menos interés en torno al uso de enfoques y tecnologías de integración de datos, hoy en día la integración de datos está en auge. Quizás eso se deba en parte a la llegada a la organización de personas con presupuesto y poder, que ahora se encargan de gestionar los datos, como el director de datos (CDO).

Por supuesto, las reorganizaciones y la creación de nuevos puestos no resuelven los problemas. Solo ofrecen la posibilidad de resolverlos. Con la llegada del CDO surge una nueva serie de prioridades en torno al uso de los datos. La integración de datos debe ocupar, como mínimo, el primer o segundo lugar en la lista de prioridades.